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¿Se imaginan la cantidad de agua que utilizan las explotaciones agrícolas españolas?

Actualizado: 14 oct 2020

Hace unos meses publicaba el INE el habitual anuario estadístico de España. Como ellos describen en la presentación: “Constituye una muestra de la variada información que desde la estadística oficial se viene ofreciendo sobre la realidad económica, social y demográfica de nuestro país”. En este caso, vamos a poner el foco en uno de los temas sociales que más controversia ha generado en los últimos años, el medioambiente.


Los nacidos en las últimas décadas crecemos interiorizando que el turismo es el sector que sostiene la economía española. Playas, sol y jarana, como decía aquella canción. Sin embargo, no hay que irse muy atrás en el tiempo para visualizar una España rural, donde la agricultura y la ganadería eran las principales dedicaciones de la población. Hoy, aunque han perdido relevancia, ambas siguen siendo vitales en nuestra economía. ¿Pero alguien se ha parado a pensar la cantidad de agua que consumen las explotaciones agrarias? El estudio del INE ofrece los datos divididos por tipo de cultivo y comunidad autónoma.


Andalucía es de largo la comunidad con más superficie agraria utilizada, seguida de Castilla-La Mancha, Castilla y León y Comunidad Valenciana. Así mismo, es también la que más agua consume, más de cuatro millones de metros cúbicos, por delante de Aragón y las otras tres ya mencionadas. Pensar en la cantidad de litros de agua que son necesarios asusta en el primer contacto con los datos. Seguro que mucho más de lo que cualquiera habríamos imaginado.


En cuanto a los cultivos, los que más agua necesitan son los calificados como herbáceos, es decir, productos que precisan un previo proceso industrial para su utilización final. Cereales, como trigo o cebada, algodón, lino, arroz o girasoles. Después, los otros tres grandes grupos, en este orden, son: frutales, olivares y viñedos y hortalizas y patatas.

Antes de pasar a reflexionar sobre estos datos, parece crucial comentar que según datos del gobierno, más del 59% de lo producido por la industria de alimentación (la suma de los sectores alimentario, agrario y pesquero) y bebidas es exportado.

Este dato llama bastante la atención. Podíamos conocer que el sector primario español, como lo fue en el pasado, sigue siendo básico y uno de los sostenes económicos del país. Aún así resulta chocante que con todo el esfuerzo y sacrificio que requiere la labor agraria, además de los recursos naturales, más de la mitad de la producción sea para consumo ajeno. Estar dentro de una organización como la Unión Europea favorece en unas ocasiones y perjudica en otras. En este caso, la mayor parte de las exportaciones marchan a la UE, lo cual significa que si ellos necesitan un determinado producto, tu lo produces en masa, monocultivo. Se habla de la UE por ser los principales compradores, pero sería lo mismo fuese quien fuese el demandante. Entonces, en lugar de producirse lo que el país necesita para su consumo, se fabrica lo que sabes que va a venderse. Suena un poco contraproducente.

Por otro lado, el éxodo rural que se inició a mediados del siglo pasado sigue siendo algo vigente hoy día. Las zonas rurales van siendo abandonadas, y los posibles trabajadores del campo prefieren otro tipo de trabajos en las ciudades. No se fomenta la actividad agraria ni se rebajan los costes de toda la maquinaria necesaria, por eso los jóvenes no se ven incentivados.


 
 
 

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